Un potente terremoto de magnitud 7,8 sacudió este lunes el sur de Filipinas, con epicentro cerca de General Santos City, en la isla de Mindanao, provocando el colapso de edificios, cortes de energía, deslizamientos de tierra y una alerta de tsunami que posteriormente fue levantada.
Según los últimos reportes de las autoridades y medios internacionales, el saldo preliminar asciende a al menos 35 personas fallecidas y más de 140 heridas, aunque los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros y se teme que la cifra pueda aumentar.
Las zonas más afectadas se encuentran en la región de Mindanao, donde varios edificios sufrieron daños severos. Imágenes difundidas en redes sociales muestran el derrumbe de comercios, escuelas y viviendas. Además, miles de personas fueron evacuadas preventivamente ante la amenaza de olas generadas por el sismo.
El presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., informó que los centros de evacuación y los organismos de emergencia fueron activados para asistir a los damnificados. Mientras tanto, se registraron numerosas réplicas en las horas posteriores al terremoto.
Filipinas se encuentra dentro del denominado “Cinturón de Fuego del Pacífico”, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, por lo que los terremotos de gran magnitud son relativamente frecuentes
