El intendente de La Plata, Julio Alak, y el arzobispo de la ciudad, monseñor Gustavo Carrara, encabezaron este jueves el acto de distinción de la beata Sor María Ludovica como Ciudadana Ilustre Post Mortem, realizado en el Salón Auditorio Estela de Carlotto del Centro Municipal de las Artes Pasaje Dardo Rocha.
“Sor María Ludovica dejó una huella imborrable en la historia de nuestra ciudad. Su compromiso con la salud y el bienestar de los niños, especialmente de los más vulnerables, es un ejemplo de solidaridad y vocación de servicio que debemos mantener vivo”, sostuvo Alak.
Por su parte, el arzobispo Gustavo Carrara agradeció y destacó el musical que verdaderamente “emociona y llega al corazón, que nos trae tan viva la memoria, la presencia y la obra de misericordia de Sor Ludovica”.
La jornada también incluyó la presentación de la obra musical Para los niños lo mejor y el reconocimiento de Visitante Ilustre a la madre general de la Congregación de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, hermana Floripes Josefa de Oliveira Reis, y a la vicaria general de la misma congregación, hermana Francesca Petrone.
El encuentro contó con la presencia del presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Galland; el Jefe de Gabinete municipal, Carlos Bonicatto; junto a delegaciones invitadas, entre las que se destacan representantes de la congregación, miembros de comunidades religiosas, referentes del Hospital de Niños e integrantes de colectividades italianas de la región.
LA PUESTA EN ESCENA
Creada por el grupo platense Filocalia bajo dirección y música de Francisco “Pancho” Flores en colaboración con Florencia Salinardi, Para los niños lo mejor recrea los primeros años del Hospital de Niños de La Plata a través de la música, el canto y la actuación.
La producción incluye anécdotas de médicos, monjas, enfermeras y voluntarios de la institución y pone en el centro la figura de Sor María Ludovica, la humilde religiosa italiana que transformó la atención de la salud infantil en la ciudad.
SOR MARÍA LUDOVICA
Antonina De Angelis —luego Sor María Ludovica— nació en 1880 en San Gregorio, región de Abruzzo, Italia. En 1904 ingresó a la congregación de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, donde adoptó su nombre religioso y realizó sus votos en 1906.
Su llegada a la Argentina tuvo lugar en 1907, y en 1908 fue destinada al entonces precario Hospital de Niños de La Plata, donde comenzó desempeñando tareas sencillas, hasta que en 1909 fue nombrada administradora, función que ejerció durante más de 50 años.
Desde ese rol, Sor María Ludovica llevó adelante una transformación profunda de la institución. Con una marcada vocación de servicio y capacidad de gestión, impulsó la ampliación de sus instalaciones y mejoró la atención, convirtiéndolo en un centro de referencia para la salud pediátrica.
Su labor estuvo especialmente orientada al cuidado de los niños más enfermos y en situación de vulnerabilidad, acompañando también a sus familias. Además, promovió el abordaje integral de los pacientes, incorporando no solo la atención médica, sino también la educación, la contención y el acompañamiento social.
Entre las iniciativas más innovadoras se destacan la creación de una granja en City Bell, diseñada para abastecer de alimentos al hospital, y el Solario de Mar del Plata, inaugurado en 1943, un centro pionero en la rehabilitación de niños con enfermedades crónicas.
Sor María Ludovica falleció el 25 de febrero de 1962 y sus restos descansan en la Catedral de La Plata. Beatificada en 2004 por el papa Juan Pablo II, su legado humano, social y espiritual sigue vigente y es impulsado por quienes difunden su vida y su obra.
